Privatización, cierre y robo de casinos

Casino de Mendoza asaltado

El pasado año lo anunció el Instituto Provincial de Juego y Casinos (IPJyC) y ahora está más cerca de hacerse una realidad. El próximo 24 de Abril cerrarán las salas de juego de Tunuyán y Tupungato. La decisión llega después de que el IPJyC no quisiera renovarles las licencias.

Estas no han sido las  únicas “bajas” en el sector durante este año. Cabe destacar el cierre de los adjuntos del Casino Provincial en La Consulta y Eugenio Bustos. La industria del gambling en el Valle de Uco, queda así en una situación un tanto desoladora. En este contexto, el Casino del Hotel Fuente Mayor, gestionado por el grupo Kristich a través de la compañía Fuente Mayor S.A., se hace con el control del juego regulado en la zona, ya que es la única sala de juegos con licencia de toda el área,

Trabajadores y  jugadores creen que con estas medidas se está beneficiando la actividad privada, a lo que IPJyG alega que son medidas para frenar la ludopatía y que no existen intereses empresariales  ocultos. La presidenta del Instituto Provincial del Juego quiso aclarar la polémica y aseguró lo que citamos a continuación:

“No es verdad que se intente beneficiar al sector privado con estas decisiones. El fuente Mayor es un casino muy chico. Si bien va a tener un impacto no será muy significativo. Además, las personas que suelen acudir a este casino son distintas al público que lo hace en el centro de la ciudad.”

En referencia a este asunto también quiso hablar Andrés Lombardi, gerente general del IPJyC, quién aseveró:

“Normalmente la gente que acude a un casino privado lo hace para asistir a un evento o show.  El Casino Fuente Mayor es un negocio pequeño, con apenas 125 máquinas tragamonedas. No consideramos que su cierre vaya a afectar significativamente a la ciudadanía tunayense. Cuando cerramos Eugenio Bustos y La Consulta y al Fuente Mayor no le cambió la recaudación” 

Los datos que el centro de entretención del grupo Kristich obtuvo en cuanto a ingresos fue de cerca de $2 millones durante el mes de febrero, prácticamente casi lo mismo que registró durante el primer mes del año. En cuanto a los anexos de Tunuyán y Tupungato, los beneficios fueron mucho mayores durante el mes de febrero, pues el monto ascendió a los $8,8 millones.

En este sentido, han sido muchos los que han mostrado su malestar ante el cierre de dos salas de juego que consideran rentables.  Una de las voces que se ha dejado oír con más fuerza ha sido la del intendente del Tunuyán, Martín Aveiro. El edil hizo público un escrito en el que exige que no se cierre el anexo del Casino en su departamento.  Asimismo, considera que las consecuencias serán negativas en muchos aspectos, ya que el cierre afectará al turismo y ocio de la región y además, repercutirá negativamente en la tasa de empleabilidad de la zona.

La quién también quiso opinar al respecto fue, Fanny Rubio, presidenta del Concejo Deliberante de Tunuyán. Rubio se opuso a la clausura de los locales y recordó todos los puestos de trabajo que se perderán si esto finalmente sucede.

Asalto Casino de Mendoza

El asalto se produjo de madruga y sin levantar sospecha.

Las personas más afectadas, los trabajadores, buscan ahora alternativas, volcando todas las esperanzas en reubicar sus puestos en un nuevo centro de entretención que el gobierno anunció que construirían en la región. Sin embargo, este proyecto se paralizó al considerar que no ayudaría a frenar el juego ilegal y los 30 empleados de ambas salas ya buscan su futuro en otros locales del sector del gambling de la zona, aunque todo es incierto. Por el momento tendrán que conformarse con las indemnizaciones que cobrarán los que pertenecen al ámbito privado. Por su parte, a los que ocupan puestos del sector público, les corresponde seis meses de cobro de su sueldo habitual.

Pese a las opiniones de los ayuntamientos locales, el gobierno cree que el cese de la actividad de este tipo de establecimientos traerá consecuencias positivas para la población. Desde la administración apuntan que ahora los argentinos invertirán su dinero en los comercios locales, en lugar de en apuestas. Lo cierto es que los anexos corren la misma suerte que las salas de juego de Uspallata, Eugenio Bustos y La Consulta que ya han colgado el cartel de “cerrado”.

Resulta curioso que a pocos días de que la sala de apuestas de Tupungato eche el cierre, esta sufra un robo. Casi como si se tratase de una película de la saga Ocean´s, los ladrones entraron y se llevaron una suma millonaria sin que nadie “viese nada extraño”.

Del altercado destaca la pulcritud con la que este se llevó a cabo. Ni puertas forzadas, ni cristales rotos, ni siquiera ni un papel en el suelo. Los cacos entraron sabiendo donde estaba el dinero, y no se molestaron en ensuciar la escena del crimen, aunque tan solo fuera para despistar. Las cámaras tampoco quisieron funcionar durante la madrugada del miércoles 29, que es cuando se produjo el asalto.  Así que poco podemos saber de los entre $2,8 y $ 3 millones de pesos que dice que se llevaron.

El Incidente

Como cualquier otro día el Casino tupungatino cerró sus puertas dentro del horario habitual, a las 4 de la madrugada. En ese momento la única vía de entrada al local es la puerta lateral que se abre para el personal de limpieza y maestranza. Por ese paso también tienen acceso los administrativos que se encargan de contar la recaudación del dinero y dos guardas que custodian el recinto. Un total de ocho individuos a la hora del cierre del local.

Pero la primera voz de alarma no llegó hasta cerca de las nueve de la mañana, cuando el contador llego a su puesto de trabajo y se percató de que las puertas de la Tesorería estaban entreabiertas. Entonces fue cuando se dio aviso a la Policía. Tal y como explicó el titular de la comisaría número 20 de Tupungato, Sergio Ibaceta,  las pruebas apuntan a que la plata se tuvo que sacar en bolsas, posiblemente de deporte, dado el tamaño que están tenían que tener para soportar el peso y volumen de tanto billete chico.

Sorprende que ningún empleado de los que en ese momento se encontraban en el establecimiento viese o escuchase nada. El asunto está ahora en manos de la Segunda Fiscalía Correccional de Tunuyán bajo la supervisión de Carla Cruzado. La unidad de Investigaciones del Valle de Uco y el personal de Delitos Tecnológicos trabajan ahora para esclarecer el caso.