La dura comparación de Gustavo Villegas

Juegos de Casino

El diputado de Mendoza habla sobre el problema de salud que generan los Casinos y las máquinas tragaperras en la provincia y compara poner un cajero automático cerca de un Casino con poner un quiosco de venta de armas.

De nuevo a vueltas con los problemas de salud que generan los Casinos en Argentina, un tema que se revisa casi a diario. Esta vez ha sido Gustavo Villegas, diputado en Mendoza el que señalado la necesidad de crear un proyecto de ley en la provincia para crear un registro único de personas expulsadas del mundo de los juegos de azar.

Cada año en Mendoza unos 350-400 ciudadanos con problemas relacionados con el mundo de los juegos de azar buscan apoyo psicológico en diferentes entidades que luchan contra la ludopatía. Villegas afirma que estos datos obligan a las autoridades competentes a crear un listado oficial que registre a todos aquellos individuos con problemas de ludopatía para que sean apartados de cualquier instalación en la que se desarrollen actividades relacionadas con los juegos de azar. Además que la familia y amigos tengan conocimiento de ello y puedan ayudar en el tratamiento del ludópata.

Diputado Villegas

Diputado Gustavo Villegas (Foto: Yogonet)

El diputado entiende que el exceso de máquinas tragamonedas en la provincia es uno de los aspectos que, por desgracia, favorecen la adicción al juego de parte de la población. Esto resulta un hecho evidente, pues según datos oficiales encontramos una maquinita por cada 500 personas en Mendoza, un número únicamente superado por Buenos Aires y Capital Federal.

Según el político, existen otros tres aspectos que impulsan las actividades relacionadas con la ludopatía en la provincia.

El primero tiene que ver con el horario de los Casinos. La apertura de estas salas durante ciertos días de la semana a primera hora de la mañana no atrae al turista como señalan los responsables de los Casinos, sino a los locales. Estas personas se sienten atraídas por la posibilidad de aumentar el dinero que tienen en su bolsillo, que debería ser usado para comprar comida o pagar otros servicios básicos, pero que acaba en las mesas o tragamonedas de la sala de juegos.

Por otro lado aparece el cambio tecnológico. Antes la máquina devolvía al jugador dinero en forma de cash, por lo que el interesado en muchos de los casos acababa marchándose del local con algo del dinero invertido. Ahora las tragamonedas entregan un papelito como premio, lo que motiva la necesidad de ir a cobrarlo y estar expuestos a otras ofertas que los empleados de Casino ofrecen antes del pago.

Por último, recalcó el nefasto papel que juegan los cajeros automáticos en los Casinos y lo comparó a poner un quiosco de venta de armas. Cuando cualquier jugador pierde el dinero que lleva encima, siempre queda la opción de usar la tarjeta de crédito o débito para sacar más dinero y seguir jugando. Es el riesgo al que se exponen los ludópatas, que únicamente contemplan los cajeros automáticos como otra oportunidad para seguir jugando.